domingo, 13 de diciembre de 2015

Los CEO$ y la CIA para un gobierno revanchista

Endeudar al país, beneficiar a unos pocos, desaparecer símbolos y expulsar a todo lo que tenga que ver con el kirchnerismo, alimentar a la derecha del PJ para generar división en el peronismo. El plan del nuevo gobierno que esconde bajo el nombre de “equipo” la instalación de un presidente testimonial, manejado por los poderes fácticos.

En los primeros días de gestión desde los medios que integran el bloque gobernante, se insiste en describir al gobierno de Mauricio Macri como uno de derecha pero “inteligente”, “moderna” y “popular”. Se trata de adjetivos escondedores a la hora de explicar la naturaleza profunda del gobierno al que nos estamos enfrentando.

La modernidad, supuestamente, estaría dada porque se trata de una derecha popular tal cual explico ayer el analista Eduardo Fidanza en el diario La Nación. Una derecha que viene nada más que a “emprolijar” los desbordes del populismo kirchnerista.

Sin embargo y más allá de si se aplican recetas de “shock” o gradualidad en el corto plazo – cuestión que parece ser el debate que atraviesa a la fuerza gobernante - mirando el gabinete de Macri las dudas respecto del futuro cercano se reducen.


El meneado “equipo” está conformado en su totalidad por los principales gerentes (CEO) de compañías multinacionales, dominantes en sus rubros y la cúpula empresarial local (mediática, agroexportadora, financiera, de estrecha tradición castrense y genocida). Es un gabinete con las corporaciones adentro, que inequívocamente irá por reformas de fondo en busca de maximizar rentabilidades.

Cambiemos delega la gestión concreta en las cúpulas empresarias y la embajada y se ocupa centralmente de construir la imagen y el discurso del “cambio”, tal como lo hizo de forma exitosa durante la campaña. La apelación a términos positivos, ajenos a la disputa política y faltos de contenido (unidad, dialogo, desarrollo), los bailes, la “buena onda”, las sonrisas constantes, la actitud de estudiantina; las figuras mediáticas, etc. contrastan fuertemente con la política exterior y a las prioridades empresariales con que se comienza a gobernar, claro que sobre estas, poco se dice en los medios.

En pocas horas, vemos que el gobierno:

- otorgó un rol clave, como es el área de medios, a una figura hija del lobby militar como Oscar “el milico” Aguad, quien inmediatamente sale a voltear la ley de medios, el AFSCA, y todo los que exija el grupo Clarín. La presencia del dirigente cordobés en el gabinete materializa un cada vez más vigoroso clima de “reconciliación” con los militares genocidas, que busca frenar el ejemplar proceso de Memoria, Verdad y Justicia, sobre todo, extender ese de velo de impunidad sobre las responsabilidades directas de sectores empresarios en delitos de lesa humanidad cometidos a partir del golpe del `76.

- pone en manos nada menos que del gerente de Shell la soberanía energética y que apela a los peores cuadros de la maldita policía de Duhalde, figura reivindicada junto a Fernando de la Rúa, en nombre de la unidad dominante y el dialogo, como parte de un supuesto cambio de estilo muy resaltado mediáticamente. Tal relegitimación incluye en el paquete a los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki; los más de treinta muertos de diciembre de 2001 y la represión a las Madres de Plaza de Mayo. La “gala de la impunidad” en la primera noche del Colón, se completó con el propio Héctor Magnetto recibiendo al presidente de la Nación.

- en la provincia y con Vidal al frente, eligió a un hombre que le sugirió la DEA norteamericana, involucrado con la masacre de Ramallo. Cambiemos hace suya una “guerra contra el narcotráfico” que no registra resultados positivos en ningún sitio, pero que siempre sirve para ampliar la capacidad represiva del Estado y sobre todo, abre una puerta a la instalación de bases del ejército de EEUU en nuestro país.

- en Nación, designó en seguridad a Patricia Bullrich, cuyos vínculos con los organismos de inteligencia de la derecha norteamericana son estrechos y su participación en la muerte de Alberto Nisman nunca del todo aclarada. La piba del recorte del 13% a los jubilados en los ´90, designó a Carlos Manfroni, hombre de estrecho vínculo con la embajada norteamericana y de públicas reivindicaciones de la dictadura militar y los valores de un conservadurismo ultramontano.

- similar caracterización cabe para la nueva canciller Susana Malcorra, aterrizada por la embajada de EEUU en el gobierno y a la que desde Venezuela reconocen abiertamente como agente de la CIA. La funcionaria impulsa la neutralización de la alianza regional, trabajosamente construida en estos doce años y en su primer discurso público apeló a la defensa del imperialista ALCA como proyecto estratégico.

- la gestión se apoya fuertemente en la casta elitista del poder judicial convertido en partido, a la que expresa y responde. A esa estructura apela como herramienta política para retrotraer las mejores medidas impulsadas por el kirchnerismo. En ese camino se inscribe la avanzada contra la procuradora Gils Carbó.

- el grupo Clarín, uno de los principales actores del gran negociado neoliberal de las AFJP, impone a Luis Blaquier (Ledesma) como director de ANSES.

- vocero de los grupos económicos, el macrismo ha instalado y naturalizado la necesidad de una fuerte devaluación y ajuste como única vía de reactivación. "Sinceramiento" lo llama y como tal, no se debate públicamente. Sin embargo, al inicio del gobierno de Néstor Kirchner, las reservas estaban apenas arriba de los 14.000 millones de dólares y hoy, superan los 25.000 millones. En términos de endeudamiento, cuando el santacruceño asumió en 2003 ascendía al 153,6% del PBI y hoy, habiendo cerrado el acuerdo con el Club de Paris, es uno de los más bajos de la historia llegando al 42,8%. Kirchner tomó la decisión política de no ajustar y el actual gobierno opta por la dirección contraria.

- la consigna “pobreza cero” no solo habla de la escasa seriedad con que el gobierno asume el tema, sino que esconde que las medidas económicas que se tomarán, elevaran ese índice.

- Cambiemos impulsa un programa económico que apunta a abaratar salarios en dólares mediante devaluación, quita o baja de retenciones para que el complejo sojero vacie los silos; el arreglo con los Buitres vía Prat Gay, hombre de la JP Morgan en marzo; el endeudamiento externo incluso para pagar salarios. De un gobierno que buscará el cercenamiento de derechos para darle cumplimiento a esa agenda.

El pueblo trabajador sufrirá las consecuencias. El camino es organizarse para recuperar el manejo del Estado en cada nivel. La militancia, debe volcarse a los lugares de trabajo y a los barrios, tal como lo indicó Cristina Kirchner en la histórica Plaza de Mayo del último día de su mandato, frente a una gran masa popular jamás antes reunida a ese fin, que le reconoce un solo rol: la conducción política continua en su poder.

No confundir unidad con colaboración, y a la vez, no confundir identidad con sectarismos, será clave en la próxima etapa. Reconstruir proyecto nacional y popular en el marco de las luchas sociales que no tardarán en llegar e impulsar instrumentos políticos nuevos, de los que nos sentimos expresión, el desafío que se abre.

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