Ajuste y devaluación, eso es lo que salió a anunciar el ministro de
Economía Prat Gay. Se trata de una fuerte intervención por parte del
Estado en favor de los sectores financieros agroexportadores y en contra
del pueblo trabajador. Dejar en manos del mercado la cotización del
dólar es una decisión ortodoxamente alineada con el FMI y la tradición
neoliberal.
El objetivo del
gobierno de Mauricio Macri, devaluación mediante, es arrebatarle buena
parte del salario a quienes viven de sus ingresos, para trasladarle –
virtualmente tripicarle - rentabilidades a la cúpula del empresariado
local y a los sojeros que reciben pagos en dólares por lo que venden. La
tendencia fijada por la política económica del gobierno elije ir
directamente sobre el nivel del ingreso popular.
La pérdida de
poder adquisitivo que esta devaluación supone no será compensada en
porcentajes equivalentes y perjudicará a trabajadores y a la pequeña y
mediana empresa quitando en suma, dinámica al marcado interno. Las PYME
que producen para el consumo local y generan puestos de empleo sufrirán
además el encarecimiento de toda la línea de sus insumos importados.
Estas medidas, sumadas a las quitas de retenciones, son enunciadas por
el arco mediático gobernante como la “llegada” de dólares a disposición
para quienes sienten que la libertad se cuenta de a billetes verdes.
En realidad, apuntan y disparan sobre la mesa de gran mayoría de
familias argentinas. Las tarifas de los servicios no tardarán en
“sincerarse” apelando a su regulación vía mercado en moneda
norteamericana.
No sorprende: Macri aplica el programa que
prometió a los sectores económicos a los que representa cabalmente; el
programa que denunciamos y al que nos opusimos activamente en la campaña
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