domingo, 31 de enero de 2016

A no dudarlo, los votos en el PJ son kirchneristas




El 24 de enero de 1992 y frente al rumor insistente de que Domingo Cavallo había decidido afiliarse al Partido Justicialista, el gran actor argentino Carlos Carella escribió de puño y letra una contundente carta de renuncia dirigida a las autoridades partidarias de la ciudad.

En el texto, el actor decía que aquella decisión reafirmaba sus “ideales peronistas” ante la sola posibilidad de que Cavallo, histórico operador político de la oligarquía, responsable de una catarata de decisiones económicas entreguistas en aquellos gobiernos neoliberales de facto y en democracia, que hundieron al pueblo en la desocupación y la pobreza, terminara sumándose a un PJ convertido en fuerza política de la derecha en los ´90. Mientras renunciaba Carella ponía de relieve que el liberalismo lo hacía “cada vez más peronista”.

Hoy, tras los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, la situación es distinta de aquella pero se le parece en algunas cuestiones. Venimos de doce años de creación y cuidado del empleo; de ampliación de derechos; de avances para la soberanía nacional frente al poder financiero internacional; de integración con los pueblos de la región y sus gobiernos. De años felices.

Sin embargo, luego de las elecciones, han llegado al poder los mismos que entonces. Con otros nombres, es cierto.  No están ya Cavallo o Menem, no es una dictadura cívico militar, pero aparecen sus continuadores: Macri, Prat Gay, Melconian, Patricia Bullrich y Oscar Aguad por nombrar solo algunos.  Vienen a aplicar las recetas del FMI; del endeudamiento; de la apertura indiscriminada a la exportaciones y los dictados del mercado; la desocupación; la represión; la persecución ideológica entre otros aspectos ya conocidos y sufridos por nuestro pueblo en otros momentos.


Para consolidar su poder, la oligarquía argentina aliada a los poderes económicos del mundo, debe contar con dos opciones competitivas y poner a la política como máscara de los poderes fácticos.
El PRO – Cambiemos es una, pero no alcanza. Necesitan conducir también el PJ. Y ya hay dirigentes como Massa, Urtubey y Duhalde  ofreciéndose para eso. La idea es un peronismo dócil y “racional” que sirva de bastón para las políticas de hambre y revancha que impulsan.  

Como otras agrupaciones y espacios políticos del movimiento nacional y popular, desde el Grupo Walsh impulsamos la campaña masiva de afiliación que se desarrolla desde principios de año. La campaña es absolutamente masiva.

Nosotros nos sumamos desde una modalidad distinta.  Estamos recorriendo casa por casa de los compañeros que quieren afiliarse, nos acercamos al centenar de afiliaciones.  En ese camino, en las charlas cara a cara constatamos lo que suponíamos: los votos en el peronismo son de Cristina.
Si la vida interna de un partido, que en 2003 llevó tres candidatos a presidente y estaba prácticamente quebrado, parece revitalizarse es por resultado de los gobiernos kirchneristas y sus políticas que han calado realmente profundo en el pueblo, en los trabajadores y en la juventud.  Estamos frente a una identidad política que reactualizó innegablemente al movimiento nacional y popular.    

Podrán contarla de otro modo pero no nos engañan. Estamos convencidos de que es esa identidad y la defensa de los derechos conquistados en la última década larga lo que mueve a participar y sumarse a compañeros y compañeras que no lo habían echo antes, pese a que el rol del PJ fue fundamental en toda esta etapa.

Mientras el macrismo viene a destruir el legado del kirchnerismo, por su importancia el PJ debe ser una herramienta que posiblite construir las mejores respuestas frente al avance neoliberal. Esa respuesta es construir el regreso del proyecto nacional y popular al poder del Estado bajo la conducción política de quien como ninguna otra figura, sintetiza los deseos y los intereses populares, tal como quedó demostrada en la multitud que abrazó a Cristina Kirchner el 9 de diciembre en la Plaza de Mayo.  Ese es el objetivo. 

La forma en que se resuelva esta elección partidaria debe contemplar seriamente este escenario y qué es lo que se pone en juego: que los enemigos del pueblo se metan en el PJ de nuevo, provocando que aquella dura decisión de Carella se repita por miles. Evitarlo es el desafío.   

GRUPO WALSH (FPV - Quilmes)        
       
        

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