El 24 de
enero de 1992 y frente al rumor insistente de que Domingo Cavallo había
decidido afiliarse al Partido Justicialista, el gran actor argentino Carlos
Carella escribió de puño y letra una contundente carta de renuncia dirigida a
las autoridades partidarias de la ciudad.
En el texto,
el actor decía que aquella decisión reafirmaba sus “ideales peronistas” ante la
sola posibilidad de que Cavallo, histórico operador político de la oligarquía,
responsable de una catarata de decisiones económicas entreguistas en aquellos gobiernos
neoliberales de facto y en democracia, que hundieron al pueblo en la desocupación
y la pobreza, terminara sumándose a un PJ convertido en fuerza política de la
derecha en los ´90. Mientras renunciaba Carella ponía de relieve que el
liberalismo lo hacía “cada vez más peronista”.
Hoy, tras
los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, la situación es distinta de
aquella pero se le parece en algunas cuestiones. Venimos de doce años de creación
y cuidado del empleo; de ampliación de derechos; de avances para la soberanía
nacional frente al poder financiero internacional; de integración con los pueblos
de la región y sus gobiernos. De años felices.
Sin embargo,
luego de las elecciones, han llegado al poder los mismos que entonces. Con
otros nombres, es cierto. No están ya Cavallo
o Menem, no es una dictadura cívico militar, pero aparecen sus continuadores: Macri, Prat Gay, Melconian,
Patricia Bullrich y Oscar Aguad por nombrar solo algunos. Vienen a aplicar las recetas del FMI; del
endeudamiento; de la apertura indiscriminada a la exportaciones y los dictados
del mercado; la desocupación; la represión; la persecución ideológica entre
otros aspectos ya conocidos y sufridos por nuestro pueblo en otros momentos.
Para
consolidar su poder, la oligarquía argentina aliada a los poderes económicos del
mundo, debe contar con dos opciones competitivas y poner a la política como máscara
de los poderes fácticos.
El PRO –
Cambiemos es una, pero no alcanza. Necesitan conducir también el PJ. Y ya hay dirigentes
como Massa, Urtubey y Duhalde ofreciéndose
para eso. La idea es un peronismo dócil y “racional” que sirva de bastón para
las políticas de hambre y revancha que impulsan.
Como otras
agrupaciones y espacios políticos del movimiento nacional y popular, desde el
Grupo Walsh impulsamos la campaña masiva de afiliación que se desarrolla desde principios
de año. La campaña es absolutamente
masiva.
Nosotros nos
sumamos desde una modalidad distinta. Estamos
recorriendo casa por casa de los compañeros que quieren afiliarse, nos
acercamos al centenar de afiliaciones. En
ese camino, en las charlas cara a cara constatamos lo que suponíamos: los votos
en el peronismo son de Cristina.
Si la vida
interna de un partido, que en 2003 llevó tres candidatos a presidente y estaba prácticamente
quebrado, parece revitalizarse es por resultado de los gobiernos kirchneristas y
sus políticas que han calado realmente profundo en el pueblo, en los trabajadores
y en la juventud. Estamos frente a una
identidad política que reactualizó innegablemente al movimiento nacional y
popular.
Podrán
contarla de otro modo pero no nos engañan. Estamos convencidos de que es esa
identidad y la defensa de los derechos conquistados en la última década larga lo
que mueve a participar y sumarse a compañeros y compañeras que no lo habían
echo antes, pese a que el rol del PJ fue fundamental en toda esta etapa.
Mientras el macrismo
viene a destruir el legado del kirchnerismo, por su importancia el PJ debe ser una herramienta que posiblite construir las mejores respuestas frente al avance neoliberal. Esa
respuesta es construir el regreso del proyecto nacional y popular al poder del
Estado bajo la conducción política de quien como ninguna otra figura, sintetiza
los deseos y los intereses populares, tal como quedó demostrada en la multitud
que abrazó a Cristina Kirchner el 9 de diciembre en la Plaza de Mayo. Ese es el objetivo.
La forma en
que se resuelva esta elección partidaria debe contemplar seriamente este escenario
y qué es lo que se pone en juego: que los enemigos del pueblo se metan en el PJ
de nuevo, provocando que aquella dura decisión de Carella se repita por miles. Evitarlo
es el desafío.
GRUPO WALSH (FPV - Quilmes)
No hay comentarios:
Publicar un comentario