Equipos, preparación,
efectividad y diálogo: esas fueron las consignas con que el PRO se presentó. Ya
en la gestión, esa impronta no aparece. El gobierno quilmeño de Molina hijo
presentó el prepuesto 2016 a las corridas, casi sin debate y con varias
inconsistencias que subsanará en la gestión en base a discrecionales y
convenientes reasignaciones de partidas. Tal como ocurre a nivel nacional, al
llegar al poder, Cambiemos olvida las sentidas
convicciones republicanas - con las que había machacado durante la última década
- para arremeter en un nuevo enchastre
improvisado en cada decisión.
El presupuesto
se basa en un insostenible incremento anual de recursos por encima del 40%. Esa suba no está justificada y de
concretarse se tornaría en un verdadero récord para las gestiones municipales.
138% es el aumento esperado de la recaudación comunal en 2016, cuando se acaba
de aprobar un alza de 25% en las tasas. A los deudores morosos, por su parte, se les cobrará en el próximo año 16 millones
menos que en el actual período. Tal como lo explicó Edith Llanos, del bloque
del FPV que se abstuvo de votar, tampoco hay suba en los altamente rentables
Bancos, Hipermercados y Financieras. No se advierte manera de sostener las
fuentes del incremento esperado.












